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domingo, 24 de octubre de 2010

Cuento borregos






No puedo dormir sin calcetines.
Amo andar descalza, pero por las noches mi cuerpo me traiciona si no lo arropo como bebé enfermizo.

Tampoco puedo dormir si la puerta de mi cuarto esta abierta.
Talvez vi muchas películas de terror de pequeña, pero siempre temo ver pasar algún movimiento que haga que mi cabeza fácilmente malviajante se ponga a crear historias de.la.niña.que.se.aparece.en.el.pasillo.y.que.juega.con.la.pelota y se asoma por la puerta emparejada para invitarme a salir... (y ese estilo).

Siempre antes de dormir digo en voz bajita -Gracias.
No sé a quien... pero por si las flies ya me hice la rutina.

No puedo dormir con el cabello mojado.

Me gusta dormir con blusón para sentir las sabanas en mis piernas.

Todo lo que pueda usar en horario nocturno lo guardo debajo de la almohada (el celular, los kleenex si ando enferma... bueno, hasta chicles de menta para cuando ando mal de la garganta).

No me gustan las almohadas gordas, entre mas aplastadas y ligeras me resultan más irresistibles.

Mi almohada favorita para dormir es mi Uritón (una almohada viajera en forma de U).

Jamás he tenido una tele en mi cuarto.

Tuve un novio que tenía una vibra tan rara que me resultaba imposible dormirme junto a él. Na más no podía. Él despertaba super fresh y yo con la mega ojera marca ACME por traer el ojo pelón toda la noche. Después me enteré que traía por ahí sus queberes con otra morra... supongo que la vibrita rara era por eso.

Amo mi cama.

Y es que sueño mucho
(dormida y despierta)
Mis horas pa dormir son sagradas por eso.

Y ya... nada más quería contarles de ella... tan-tan.