viernes, 5 de febrero de 2010

De-construct





Hoy me duele mi mundo.
El corazón lo siento herido, la sangre me brota más caliente.
Algo oprime mi pecho y me hace jadear al llenarme de aire.

Mis manos me tiemblan.
Hoy la fuerza de mis piernas no me sostiene con tanta facilidad.



Me dí cuenta de lo pequeña que soy.
No controlo el universo.
(Tan abrumador y liberador como eso resulta).

...

Ayer rompí un sueño.
(o más que un sueño, una esperanza).
Me duele... Me pesa... Me desarma.


Mi inspiración se hizo líquida
y se me escapó entre las manos.
La quería para mi, con todas mis fuerzas.
Pero no pude contenerla y elegí dejarla ir.

...

He llorado toda la sal de mi cuerpo.
Ya no me queda nada mas que llorar.

Pero si es lo que requiero para que mi corazón herido sane
haré lo necesario para que así sea.


Hoy dejaré que me duela, que me cale para recordarlo
para aprender de él, para aprender a manejarlo... 


Dejaré que toque fondo,
pero mañana será diferente.
Iniciaré mi reconstrucción
alejándome de todo lo que hiere.

3 comentarios:

marianocomecarnenipollonipez dijo...

que increíble que esta empezando por aceptarlo...
creo que todo es un vicio...
y el amor...
como dice la canción es uno caro!

que bonito que le llora...
que lo consuela y apapacha...

y sé que encontrará la paz y serenidad en su corazón... pero siga viviendo al filo...
arriesgandose...

que así es más divertido...
y se disfruta más!

iz dijo...

uno nunca termina de llorar, es cierto. lo bueno es que siempre hay cosas buenas y ricas que iluminan los momentos in between.

te quiero<3

Sofía Chapa dijo...

Me conmueve tanto lo que escribes en esta entrada. Tienes razón, te entiendo por completo, incluso siento que lo escribes para mí.

Lo que te puedo decir es que aproveches esas lágrimas para sanar, y que pienses en como vas madurando, enriqueciéndote y siendo cada vez más y más fuerte, que todas estas "heridas de guerra" te definen y te han hecho ser la mujer que eres.

Animo Mayi, habemos personas que te queremos un chingo, y como diría García Márquez: "Nadie merece tus lágrimas, y quien las merezca no te hará llorar"